Grasa parda: ¡quema calorías durante el invierno!

”Todas las grasas
son malas” es un mito que hay que desmontar. Tanto en el ámbito de los
alimentos como en el corporal. Por ejemplo, los frutos secos y el aguacate son
perfectos ejemplos de que hay grasas buenas para alimentarnos: el truco está en
controlar las cantidades para no sobrepasar las calorías recomendadas para la
ingesta diaria.

Y, por supuesto,
también hablamos de la parte corporal humana porque la grasa suele ser ese
componente del que tanto se habla a la hora de perder peso y llevar una vida
más saludable. Ciertamente, esta grasa se refiere al tejido adiposo blanco o
amarillo (conocido como grasa blanca), que es el tipo principal de grasa
presente en adultos que distribuye en todo el cuerpo y se localiza en región
subcutánea, alrededor de las vísceras, para cumplir su función de almacenar
energía.

Pero ¿qué pasaría si te dijéramos que con la grasa también puedes quemar calorías? Pues sí, y eso se debe a la existencia de otro tipo de grasa en el cuerpo humano, y es el tema del que queremos hablarte hoy, aprovechando que ya el frío ha llegado: el tejido adiposo pardo o marrón.

La grasa parda es
más difusa en cuanto a su localización y, de hecho, su presencia es mínima en
los adultos. Se encuentra ubicada en las axilas, los riñones, el cuello y
alrededor de los vasos del tronco del cuerpo. Su característico color marrón se
debe a la alta concentración de vasos sanguíneos que hay en ella y su función
es producir calor. Por este motivo los bebés tienen mayor cantidad de grasa
parda, ya que necesitan mantener una buena temperatura corporal, y la grasa
parda es la encargada de hacerlo posible.

Entonces, ¿qué tiene que ver la función de la grasa parda con la quema de calorías y la pérdida de peso? Un estudio publicado por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nuevo Gales del Sur en Sydney, encontró grandes avances sobre características de la grasa parda. Los investigadores señalan que la grasa parda «es inversamente proporcional al peso total del individuo y a sus niveles de glucosa en sangre”, lo que significa que, a más grasa parda, menos peso.

El problema, como hemos explicado antes, es que la grasa parda se encuentra en cantidades mínimas en nuestro cuerpo. Entonces, ¿qué podemos hacer para aumentar la cantidad de grasa parda?

Según un estudio de
2014 de Paul Lee, uno de los autores del trabajo anteriormente mencionado, se
puede convertir la grasa blanca en grasa parda mediante el ejercicio y la
exposición a temperaturas frías, ya que son actividades que obligan a nuestro
cuerpo a generar más calor y, en consecuencia, pone a funcionar la grasa parda.

“La capacidad de la grasa parda para quemar energía la convierte en un objetivo terapéutico potencial contra la obesidad», añade Paul Lee.

Así que, para eliminar la grasa blanca de nuestro cuerpo, lo que necesitamos es generar más grasa parda. ¿Cómo podemos hacerlo?

Aquí te dejamos 4 recomendaciones:

1. Ahora que estamos en invierno:  ¡abrígate lo justo! Cuando el cuerpo tiene frío las grasas se movilizan para generar calor, y para ello necesitan quemar energía. Por eso si te abrigas lo justo, pondrás a trabajar tu grasa parda y te ayudará a quemar calorías.

2. Practica una
actividad física para aumentar los niveles de irisina, una de las hormonas que
facilita convertir la grasa blanca en grasa parda.

3. Come de forma
ordenada, saludable y en cantidad suficiente para mantener el metabolismo
activo todo el tiempo.

4. Duerme lo
suficiente para estimular la producción de melatonina durante tu ciclo del
sueño. Un buen descanso te ayuda a mantener tu cuerpo regulado y a que funcione
correctamente.

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