Espalda. Ejercicios para mejorar tu postura.

Cultivar una colocación correcta del cuerpo ahorra dolores y lesiones, y ayuda a tener una figura armoniosa. Solo hay que ser constante.

Pon la espalda recta. ¿Cuántas veces lo tiene que oír los adolescentes? Pero, por tediosa que resulte esta persistencia, resulta de lo más acertada.

No solo estética. Aunque suponga un esfuerzo, mantener una alineación correcta del cuerpo vale la pena. Se evitan dolores y lesiones, aumentan la productividad y el rendimiento físico, mejora el estado de ánimo y puede que incluso se gane en confianza en uno mismo.

Las consecuencias de los malos hábitos posturales son muchas y afectan de la cabeza a los pies.

Dolores de cabeza. Una postura inadecuada tensa los músculos del cuello, los hombros, la mandíbula…Esto añade presión a los músculos y vasos sanguíneos que van y vienen del cerebro, lo que favorece la aparición de migrañas y cefaleas.

Espalda y cuello. Pueden doler por una mala postura que cause una inadecuada distribución del peso de la cabeza, así como un sobreesfuerzo de los músculos de la espalda.

Mala digestión. Una postura encorvada comprime los órganos internos, como el intestino y el estómago, y puede provocar digestiones lentas y pesadas al ralentizar todo el proceso digestivo.

Dificultad para respirar. Los pulmones, por su ubicación, pueden quedar también presionados bajo la curvatura de la espalda, y hacer  que la respiración se vuelvamás superficial y que no oxigenemos adecuadamente los órganos internos.

Fuerzas opuestas.  Así como una curvatura excesiva de la región lumbar puede provocar una protuberancia en el abdomen, o caminar con los hombros hacia delante genera al cabo del tiempo joroba, una alineación corporal  incorrecta acaba modificando nuestra figura. Aquí os dejamos algunos ejercicios que os ayudarán a mejorar la postura.

  1. Alárgate creciendo hacia el cielo. La simplicidad de esta postura engaña. Atender a cada una de las acciones que exige no es para nada fácil.
  2. Dóblate para liberar tus vértebras. Las flexiones hacia delante ayudan a alargar la espalda y a aumentar el espacio entre las vértebras.
  3. Crece y cálmate por dentro. La pinza es una de las posiciones de yoga que más ayudan a relajar la espalda.
  4. ¡Gira tu columna y respira! Disfruta de esta torsión, que ayuda a mantener una columna sana.
  5. Gana fuerza en tu “core”. Las posturas de equilibrio, que llevan el peso del cuerpo a un solo pie, tonifican nuestro centro.

Alcanza un relax profundo. Con la pelota debajo de las cervicales sentirás mejor cómo se libera tensión en cuello y hombros.

La secuencia de yoga de este artículo está diseñada para alargar la columna y aliviar las tensiones en la espalda, los hombros y el cuello, pero también para reforzar el cetro del cuerpo o core, y así mejorar el equilibrio.

Los elementos de apoyo o props se utilizan en yoga con sentido terapéutico o para favorecer la alineación y estabilidad.

Relaja los laterales y la zona alta de la espalda.

Al estirar esa musculatura, te recordamos todo su rango de movimiento. Así, puedes evitar que se debilite y se contracture al mínimo esfuerzo.

Seguramente los grupos musculares situados en los laterales de la espalda son de los que más tienden a contracturarse, porque lo cierto es que no solemos moverlos en nuestro día a día. Pero puedes evitar que se resientan y quejen (generando dolor) con sencillos ejercicios como los que te mostramos a continuación.

  1. Codo hacia arriba. Cruza las piernas y apoya la mano derecha abierta en el suelo. Coge aire y pon la mano contrario sobre la nuca, doblando el brazo. Suela el aire mientras te inclinas hacia la derecha y hacia arriba (imagínate que alguien o algo tira de tu codo). Mantén 30 segundos el estiramiento y repite con el otro lado.
  2. Omóplatos sin tensión. De rodillas, entrelaza las manos por detrás de tu espalda y llévalas hacia la cadera izquierda. Inclina la barbilla también hacia ese lado. Aguanta 30 segundos y repite hacia el otro lado.

Estira fácil y alivia. Siéntate en una silla y, cogiendo el asiento con suavidad con la mano derecha, inclínate ligeramente hacia ese lado. Levanta el brazo izquierdo y gira la palma de la mano, de modo que mire hacia el techo.

GrupoVivePlus

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *