Del sofá a la piscina

Del sofá a la piscina

Flotar tumbada sobre una colchoneta de unicornio no es la mejor manera de sacar partido a las opciones de entrenamiento que ofrece una piscina.

En un país de amantes del agua como el nuestro, ¿no te parece raro que pocas personas entrenen nadando?

En España elegimos la natación como opción para hacer deporte por detrás de las sesiones de fitness, correr, caminar y hacer yoga. Sin embargo, nadar quema muchas calorías y consigues la misma paz mental de una clase de yoga. Además, puedes entrenar a lo largo de todo el año.

Antes de sumergirnos en el agua, aquí os dejamos las pautas sobre el plan de desescalada para el uso de piscinas y playas.

Playas y piscinas en el plan de desescalada

El primer baño del año en la playa lo podrán realizar los ciudadanos que se encuentren en territorios en fase 2 de desescalada. Además, en las playas también se permiten actividades deportivas o de recreo, como se permitían ya en la fase 1, siempre que se puedan desarrollar individualmente y sin contacto físico.

Reabrirán también, en la fase 2, las piscinas de uso recreativo, con un 30% de aforo máximo y con obligatoria cita previa. Asimismo, deberá señalizarse el suelo con la distancia de seguridad mínima y no se permitirá el uso de duchas ni vestuarios.

Beneficios de la natación

En este artículo nos hemos propuesto demostrar que nadar es el entrenamiento definitivo que estabas buscando.  Para que te hagas una idea de sus cualidades, una persona de 60 kg que esté una hora nadando de manera moderada, quema 441 kcal si nada a espalda, 630 kcal si lo hace a braza, y 504 kcal si la opción es crol. Por supuesto, la velocidad a la que recorras la piscina y la intensidad de la brazada influyen mucho en el consumo calórico.

La natación es considerada como uno de los deportes más completos y de los mejores para tener un cuerpo en forma, tanto como correr. Además, nadar es menos lesivo al no haber impacto sobre las articulaciones, algo que es inevitable en el running o en bicicleta.

Nadar es un ejercicio integral: aumenta la masa muscular, la resistencia, tonifica tu cuerpo de pies a cabeza, y hace que gastes más calorías que muchos otros deportes, porque pone a todos los grandes musculares a luchar contra la resistencia del agua. 

Seguramente aún no te has tirado a la piscina porque no sabes ni por dónde empezar. Aunque hay miles de programas para iniciarte en el running, apenas hay consejos sobre cómo empezar con la natación.  La energía que se consume nadando es igual o incluso mayor que la que empleas en correr. Además, estás constantemente utilizando tus abdominales para mantener la flotabilidad y el equilibrio.

Lo mejor de todo es que como el agua te ayuda a mantener el peso de tu cuerpo, es un deporte de bajo impacto, suave con las articulaciones y perfecto si te estás recuperando de una lesión, de una enfermedad o si estás embarazada. Además, la posición horizontal que adoptas al nadar también puede ayudarte a mejorar la postura corporal, que no es siempre la adecuada cuando caminamos  o pasamos horas sentados en la oficina.

El entrenamiento en piscina aporta beneficios para el fitness, pero hay estudios que afirman que nadar puede ser beneficioso para aumentar la capacidad pulmonar, mejorar el equilibrio, y mejorar la salud mental, según un estudio publicado en American Journal of Physiology.

Nadar media hora tres veces en semana, puede reducir los niveles de estrés y mejorar el sueño. Mucha gente suele utilizar la natación para despejar su mente y así olvidarse de la interminable lista de tareas que nos invaden día a día.

El desconocimiento de la técnica o de cómo empezar es seguramente lo que hace que no termines de lanzarte al agua. Por eso aquí te dejamos algunos trucos para mejorar tu técnica en los 4 estilos.

Trucos sobre cómo perfeccionar la técnica en los 4 estilos de natación

Crol: Bueno para quemar calorías.

Imagina que en la superficie del agua hay una cuerda y te estás ayudando de ella para moverte: estira el brazo todo lo que puedas y luego estira un poco más y gira el cuerpo. Los brazos no deberían separarse mucho del cuerpo y los dedos han de estar juntos y relajados.

Respira cada tres brazadas cuando la boca esté fuera del agua y exhala sumergida.

Braza: Bueno para ganar fuerza en el ter inferior.

Concéntrate en llevar los pies hacia el culo y luego, con los pies flexionados, abres las piernas y empújalas hacia atrás. Con los brazos extendidos por debajo de la superficie, pégalos al cuerpo haciendo un círculo pequeño, y acaba el movimiento  con las manos pegadas delante del pecho.

Mariposa: Bueno para fortalecer los abdominales

Para aprender es mejor hacerlo boca arriba. El movimiento se genera en las caderas, no en las piernas. Simula que estás jugando con un aro,  pero de arriba abajo, en lugar de en círculos; mantén las piernas juntas y verás como siguen el movimiento de las caderas.

Respira si estás boca arriba, respira como  de costumbre; si no, inhala cada tres brazadas.

Espalda: Bueno para tonificar brazos y hombros

La teoría es la misma que para el crol: estira los brazos como si estuvieras cogiéndote de una cuerda por detrás de la cabeza. Mantén la cabeza quieta y estira el cuerpo desde el torso para desplazarte. Con cada brazada, haz que el hombro que sale se acerque a la barbilla.

Inhala y exhala con un ritmo normal, como cuando entrenas en seco.

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