Glosario: V

Valeriana
Valeriana officinalis

Las propiedades sedantes de la valeriana eran ya conocidas en la antigua Grecia. Hipócrates describió sus propiedades terapéuticas y, Galeno, posteriormente, la prescribió como remedio para el insomnio. Actualmente, está indicada en casos de ansiedad o insomnio, ya que restablece el sueño fisiológico al cabo de 2-4 semanas.

Se trata de una planta herbácea, que alcanza los 2 metros de altura y crece en las zonas templadas de Europa y Asia. Esta especie desprende un olor desagradable característico, que no mengua sus propiedades terapéuticas, avaladas por la Organización Mundial de la Salud.

Las partes empleadas son el rizoma y la raíces, ricos en compuestos activos, entre los cuales destacan el ácido valerénico, la valeranona, ácido gamma-aminobutírico (GABA), glutamina, arginina, flavonoides y lignanos.

Propiedades:

La valeriana está indicada como sedante suave en casos de irritabilidad, excitabilidad nerviosa y en alteraciones del sueño.

Las propiedades sedantes y calmantes de la valeriana se deben a la combinación de varios principios activos. El ácido valerénico actúa en el sistema nervioso favoreciendo la liberación de GABA, un neurotransmisor relacionado con la relajación. Además, los extractos de valeriana ya contienen una pequeña cantidad de esta sustancia, y a la vez aportan glutamina, un aminoácido que contribuye a la síntesis del citado neurotransmisor. Como resultado, aumenta la concentración del GABA circulante y se favorece un estado de calma que ayuda a la conciliación del sueño. Los mejores resultados se obtienen a las 2-4 semanas de la administración de esta planta tradicional.

La valeriana favorece la relajación muscular, por acción de la valeranona y el ácido valerénico. También disminuye el estado de alerta en las dos horas posteriores a su administración, por lo que puede ser útil en casos de estrés.

Precauciones: está contraindicada en casos de embarazo, lactancia y en menores de 3 años.

Vara de oro
Solidago virgaurea L.

La vara de oro, también conocida como solidago, se emplea principalmente por sus propiedades diuréticas que ayudan a la eliminación de toxinas. Por su efecto antiinflamatorio sobre el tracto urinario, contribuye a tratar y prevenir las infecciones urinarias.

Esta planta vivaz, de 1 metro de altura, debe su nombre a la rigidez de sus tallos y al color amarillo de sus flores, que se asemejan a una vara de puño dorado. Son las flores las que se emplean con finalidades saludables, ya que son ricas en ácidos fenólicos, flavonoides, saponinas, antocianidinas y taninos.

Propiedades:

El extracto de vara de oro tiene una acción diurética debido a su contenido en saponinas. Favorece la eliminación de líquidos, por lo que está recomendada en caso de edemas y retención hídrica, y en todas aquellas situaciones en que el aumento de la diuresis pueda ser beneficioso, como en la prevención de cálculos renales o infecciones de orina. Por su efecto antiinflamatorio, mediado posiblemente por los flavonoides, la vara de oro contribuye a reducir la inflamación ocasionada por las infecciones urinarias.

Se ha observado también un efecto antifúngico frente a la levadura Candida albicans.

Por otro lado, las antocianidinas y otros derivados flavónicos (quercitina, rutina) de esta planta tradicional han mostrado en estudios una acción protectora frente a la fragilidad capilar, por lo que la vara de oro puede ser útil para prevenir la mala circulación en personas que sufran retención de líquidos y piernas pesadas.

Precaución: no se recomienda el uso de plantas diuréticas en caso de insuficiencia cardíaca o renal.

Vid roja
Vitis vinífera L.

A esta especie, utilizada desde la antigüedad para la elaboración de vino, se le atribuyen propiedades relacionadas con la prevención y alivio de la insuficiencia venosa, como el caso de las piernas cansadas y varices. Se le otorgan también propiedades para prevenir algunos problemas coronarios.

Se trata de una planta leñosa y trepadora, de origen asiático. Crece en los márgenes del centro y sur de Europa, norte de África y sureste de Asia. Por sus propiedades medicinales se usan las hojas, las semillas y el aceite de semillas.

Sus componentes activos principales son los polifenoles (entre los que destacan los flavonoides quercetina y rutina), los taninos, los antocianos y el resveratrol.

Propiedades:

La vid roja presenta una potente acción antioxidante, ya que capta radicales libres que son los causantes del estrés oxidativo y del daño celular. Está acción se debe a los polifenoles, antocianos y el resveratrol.

Los antocianos y los taninos le confieren un efecto venotónico y venopresor, por lo que puede ser útil en la insuficiencia venosa o la mala circulación. El extracto de vid roja actúa preservando la integridad de las fibras de colágeno de las paredes venosas, contribuyendo a estabilizarlas y disminuyendo la permeabilidad de venas y  capilares.  Puede prevenir, por lo tanto, la aparición de arañas vasculares y alivia las molestias debidas a la mala circulación.

A nivel cardiovascular, la vid roja también presenta también un efecto antiaterogéronico (previene la acumulación de grasas en las arterias) e hipolipemiante (disminuye la tasa de colesterol). Esto se debe a los efectos antioxidantes de los antocianos y el resveratrol. El extracto de vid roja puede contribuir a la prevención de problemas coronarios.

Precauciones: por falta de estudios, no usar en embarazo y lactancia si existe una opción más segura.

Vitamina A

La vitamina A o retinol es una vitamina liposoluble esencial en la integridad de las membranas celulares, especialmente de tejido epitelial y mucosas, y es fundamental para la salud de los ojos.

Se encuentra de forma natural en alimentos de origen animal como, por ejemplo, en el hígado de ciertos animales, en la yema del huevo o los lácteos enteros. Otra manera de consumir vitamina A es a partir de los carotenos, que nuestro cuerpo es capaz de transformar en vitamina A. Éstos se encuentran en alimentos de origen vegetal de colores amarillos, naranja y rojos como, por ejemplo, las zanahorias o el tomate.

Propiedades:

La vitamina A juega un papel importante en el mantenimiento de la barrera epitelial y de las mucosas, que suponen una acción primaria de defensa del sistema inmunológico ayudando a reducir el riesgo de infecciones por microorganismos. Además de ayudar en el mantenimiento de la superficie de las mucosas de la piel, participa de la activación y estimulación de las células del sistema inmune.

Tiene un papel importante en el mantenimiento del tejido y funcionamiento de la retina (membrana del ojo que capta imágenes y las envía al cerebro), disminuyendo el riesgo de padecer ceguera nocturna y fortaleciendo la visión débil y otras enfermedades oculares.

Participa del crecimiento de dientes, encías y huesos, y en los procesos de reproducción.

Finalmente, promueve una piel y cabellos sanos debido a su implicación en la integridad de los tejidos.

Vitaminas del grupo B

Las vitaminas del grupo B son un complejo heterogéneo de vitaminas hidrosolubles que participan en numerosas reacciones y procesos metabólicos del organismo, actuando como cofactores de diferentes enzimas.

Dentro de este complejo vitamínico encontramos: B1 o tiamina, B2 o riboflavina, B3 o niacina, B5 o ácido pantotéico, B6 o piridoxina, B8 o biotina, B9 o ácido fólico y B12 o cianocobalamina.

Se encuentran naturalmente presente en alimentos, tanto de origen animal como de origen vegetal, a excepción de la vitamina B12 que tan solo la encontramos en el reino animal.

Propiedades:

La tiamina actúa en el metabolismo de los glúcidos ayudando a la obtención de energía para las células, y ayuda a la regulación de componentes del sistema nervioso.

La riboflavina y el ácido pantoténico hacen de cofactor en el metabolismo de los glúcidos, las proteínas y las grasas. La falta de B2 puede provocar lesiones en la piel y la membrana de las mucosas, así como ojos lacrimógenos o rojos. La B5, además, es un precursor de la coenzima A.

La niacina participa del metabolismo lipídico ayudando a reducir los niveles de colesterol y de triglicéridos. Participa también en reacciones de oxidación y reducción.

La piridoxina es útil en la degradación de colesterol y en la formación de anticuerpos. Su déficit puede provocar alteraciones en la piel, quelitis, náuseas y mareos entre otros.

La biotina participa en varios procesos del organismo, como en la obtención de glucosa, lípidos y proteínas a partir de las reservas de nuestro cuerpo y en el metabolismo energético.

El ácido fólico participa en numerosas reacciones metabólicas, y actúa como coenzima del metabolismo de los aminoácidos y nucleótidos, siendo esenciales en la división  celular. Además tienen un papel importante en la síntesis de eritrocitos y leucocitos. Un déficit puede provocar anemia megaloblástica y alteraciones neuronales y gastrointestinales.

La actividad de la cobalamina está ligada a la B9. Es importante en la formación de glóbulos rojos, en la síntesis de ácidos nucleídos y en el buen funcionamiento del sistema nervioso. Sólo la encontramos en alimentos del reino animal y su déficit provoca anemia perniciosa.

Vitamina C

La vitamina C o ácido ascórbico es una vitamina hidrosoluble. Desempeña un papel fundamental en el mantenimiento del tejido conectivo y los huesos.

Se encuentra ampliamente extendida en la naturaleza, sobre todo en alimentos frescos de origen vegetal como frutas, especialmente cítricas como la naranja o el limón, verduras y hortalizas como las espinacas o los pimientos siempre que se consuman en crudo.

Propiedades:

El ácido ascórbico posee capacidad antioxidante y la mayoría de sus funciones giran en torno a esta propiedad.

Participa del sistema nervioso en la formación de neutrotransmisores (moléculas que permiten el paso de información de neurona a neurona) y del sistema inmunológico en el desarrollo de gamma-globulinas (proteína de la sangre que transporta los anticuerpos), aumenta la respuesta de neutrófilos (células que responden frente a infecciones) y aumenta el desarrollo de linfocitos.

La vitamina C participa en la síntesis de colágeno y carnitina con el fin de mantener el tejido conectivo y los huesos, y de la formación de ácidos biliares a partir de moléculas de colesterol.

Mejora la absorción del hierro no hemo, es decir, el que se encuentra fundamentalmente en alimentos vegetales.

Precauciones: un exceso puede favorecer la litiasis renal por la precipitación de cristales de oxalato.

Vitamina D, colecalciferol

La vitamina D es una vitamina liposoluble, esencial para la salud del organismo, que obtenemos a través de la dieta y mediante la exposición solar.

Esta vitamina se encuentra en dos formas distintas: vitamina D2 o ergocalciferol en el reino vegetal y vitamina de D3 o colecalciferol en el animal, siendo esta última su forma activa en los humanos.

Recientes estudios muestran la importancia de esta vitamina más allá del sistema esquelético al que tradicionalmente se le ha asociado, sugiriendo que el colecalciferol podría suponer un elemento clave en la disminución de numerosos padecimientos.

La encontramos en alimentos como la yema huevo, o bien en el pescado azul como el salmón, el atún o las sardinas.

Propiedades:

La vitamina D realiza diferentes funciones en el organismo, la más conocida se basa en el mantenimiento de los niveles normales de calcio y fósforo por medio de diferentes procesos en los que se implican los huesos, los riñones y los intestinos, regulando los procesos de absorción y excreción de estos minerales.

Esta vitamina participa en la formación y reposición del hueso, estimulando la reabsorción de calcio dependiente de la glándula paratiroides a través de los riñones.

Además, la vitamina D tiene propiedades inmunomoduladoras y la capacidad de actuar como una hormona en el organismo, y su receptor se encuentra en la mayoría de los tejidos musculares. Por otro lado, se implica en el sistema endocrino modulando el crecimiento y la diferenciación celular en un gran número de tejidos.

Finalmente, la falta de vitamina D puede provocar osteoporosis y raquitismo, en adultos y niños respectivamente.

Vitamina E

La vitamina E o alfa-tocoferol es una vitamina liposoluble con capacidad antioxidante. Se absorbe a nivel de duodeno y yeyuno en presencia de lípidos y sales biliares, y su deficiencia es poco común.

Se encuentra naturalmente presente en los aceites de semillas (germen de trigo, girasol, maíz, soja, cacahuete…), el aceite de oliva virgen y los frutos secos.

Propiedades:

La vitamina E tiene una reconocida capacidad antioxidante. Actúa reduciendo los radicales libres creados por el organismo. Estos son sustancias que pueden dañar las células y acelerar el envejecimiento. El alfa-tocoferol protege y regula la fluidez de la membrana celular, gracias a esta capacidad.

Por otro lado, la vitamina E regula la agregación plaquetaria, por lo que se considera un nutriente importante para prevenir trastornos vasculares.

Precauciones: evitar tomar suplementos de vitamina E junto a medicamentos anticoagulantes o antiplaquetarios, pues puede provocar un aumento del sangrado.

Vitamina K, fitomenadiona

La vitamina K es un elemento liposoluble necesario para la coagulación sanguínea. Se encuentra, sobre todo, en vegetales de hoja verde como nabos, brócoli, espinacas o lechuga, entre otros. Esta vitamina puede ser sintetizada por la microflora intestinal.

La vitamina K la podemos encontrar en tres formas distintas: K1 o fitomenadiona,  presente en los alimentos de hoja verde, K2 o menaquinona, que es la que fabrican las bacterias del intestino, y K3 o menadiona, que es un compuesto sintético.

Una deficiencia de esta vitamina es poco común, pues su aporte dietético está asegurado, especialmente por las hortalizas de hojas verdes y los tomates, y en el reino animal en carne y huevos y, por otro lado, los microorganismos de nuestra flora intestinal son capaces de sintetizarla de modo endógeno.

Propiedades:

La vitamina K tiene un papel importante en la coagulación de la sangre como cofactor lipídico. Es por esto, que a veces recibe el nombre de vitamina antihemorrágica o vitamina de la coagulación. La vitamina K contribuye a la coagulación normal de la sangre.

Participa en la maduración ósea, ayudando a la maduración de una proteína del hueso llamada osteocalcina y, además, actúa como cofactor de diferentes fuentes enzimáticas para la formación de proteínas en el hígado. La vitamina K contribuye al mantenimiento normal de los huesos.

Precauciones: las personas que toman anticoagulantes orales deben controlar el momento de consumo y evitar grandes variaciones en los niveles de esta vitamina en el organismo, pues contrarresta los efectos típicos del tratamiento.