Glosario: T

Taurina

La taurina es un nutriente semiesencial, es decir, una sustancia que nuestro organismo es capaz de fabricar, pero en determinadas situaciones, como en nutrición parenteral, hemodiálisis o en niños, puede ser necesario asegurar su aporte mediante la alimentación.

Esta sustancia se forma a partir del aminoácido metionina y se encuentra en mayor cantidad en alimentos de origen animal (carne roja, pescado, marisco y leche humana, sobre todo) que en los del mundo vegetal.

Es el segundo aminoácido más abundante en el tejido muscular de los humanos y se encuentra, también, en cantidades destacables en el cerebro, corazón y plaquetas.

Propiedades:

En la evidencia científica se observa que la taurina puede tener un papel destacado en la modificación de algunas características de las membranas celulares como la fluidez, la capacidad de transporte de ciertos iones (calcio, sodio, potasio y magnesio) y en la regulación de la actividad de algunas enzimas enlazadas en la membrana, entre otras. Además, se sugiere que tiene capacidad antioxidante y osmoreguladora y que puede actuar como un neurotransmisor.

Esta sustancia se relaciona con el sistema inmune defendiendo el organismo de patógenos y otras sustancias dañinas. También se le otorga la capacidad de estimular ciertas células que participan en la defensa de nuestro cuerpo.

Se ha relacionado, también, con el mantenimiento y desarrollo de la retina, así como en la absorción de grasas y vitaminas liposolubles.

La taurina actúa como un “imitador de la insulina”, se une a receptores de insulina y provoca un descenso de glucosa y, consecuentemente, un aumento de glucógeno. Por ello, ha sido utilizada en suplementación para deportistas, concretamente para aquellos que practican ejercicio aeróbico. Además, se relaciona con los procesos inflamatorios característicos del deporte disminuyendo el daño y el tiempo de recuperación muscular. También ha sido utilizada en este grupo poblacional debido a su participación en el metabolismo proteico.

Té rojo, Pu-erh
Camellia sinensis

El té rojo son las hojas de Camellia sinesis (árbol del té). Se realiza un calentamiento de las hojas frescas para prevenir la oxidación de enzimas y, posteriormente, se apilan y son agrupadas y conservadas durante mucho tiempo. A lo largo de este tiempo, se producen reacciones de fermentación y oxidación que le dan al té rojo sus características particulares.

El té rojo posee una gran cantidad de polifenoles y catequinas, aunque la cantidad de éstas es menor que en el té verde debido a su degradación en la fermentación. Además, el té rojo también contiene bases xánticas, sobre todo cafeína y teína.


Propiedades
:

Al té rojo se le atribuyen un gran número de efectos biológicos en el organismo como antioxidante, antibacteriano y bactericida frente a algunas cepas, así como capacidad de reducción de triglicéridos en sangre, colesterol total y colesterol LDL.

Se sugiere que uno de los mayores componentes del té fermentado, las teaflavinas, tendría la capacidad de inhibir la expresión de proteínas inflamatorias.

Las catequinas (polifenoles presentes en las plantas de té) pueden actuar inhibiendo la enzima responsable de la noradrenalina. Esta acción puede provocar un aumento en la termogénesis y en la oxidación de grasa. Estas sustancias, además, tienen la capacidad de inhibir la proliferación de moléculas que intervienen en la síntesis de ácidos grasos.

Al té rojo se le otorgan, también, propiedades adelgazantes, por lo que desde antaño se ha utilizado en dietas para el control de peso.

Finalmente, su contenido en cafeína lo convierte en un estimulante del sistema nervioso central. La cafeína se asocia a la capacidad de aumentar el estado de vigila y a la estimulación de la musculatura esquelética y el centro respiratorio.

Té verde
Camellia sinensis

El té verde es un árbol originario de los bosques lluviosos de India y el este de China. Aunque en su estado silvestre puede alcanzar los 10 metros, en su forma cultivada su tamaño se reduce a un metro por las continuas podas. Su proceso de obtención hace que retenga los beneficios antioxidantes de la planta.

 Una vez cosechadas, las hojas de té se procesan de distintas formas para obtener diferentes clases de té: té blanco, verde, rojo o negro. En el caso del té verde, las hojas se estabilizan por calor seco o mediante vapor, se lían y se secan rápidamente. Para los tés rojos y negros, el proceso continúa con una fermentación para darles su sabor y color característicos, pero ello ocasiona la pérdida de parte de sus componentes antioxidantes.

Los principios activos del té verde son las bases xánticas, especialmente cafeína (2-4%) y los polifenoles (hasta un 20%).

Propiedades:

Los polifenoles mayoritarios del té verde son las catequinas que, como la mayoría de estos compuestos, poseen una elevada capacidad antioxidante. Los antioxidantes ayudan a neutralizar la capacidad dañina de los radicales libres, moléculas que intervienen en el envejecimiento celular. El té verde y su extracto ayudan a aumentar el aporte de antioxidantes de la dieta.

El té verde se emplea tradicionalmente también como complemento en dietas de pérdida de peso, ya que a las catequinas se les atribuye la capacidad para dificultar la absorción de las grasas e inhibir la actividad de las enzimas implicadas en la lipogénesis (formación de nueva grasa). Presenta un efecto hipolipemiante (contribuye a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos), por lo que podría ser útil para prevenir las enfermedades coronarias.

Además, por su contenido en cafeína el extracto de té verde posee también acción diurética y es un estimulante del sistema nervioso.

Precauciones: personas muy sensibles a la cafeína.

Triptófano

El triptófano es un aminoácido esencial para que el cerebro segregue serotonina, un neurotransmisor cerebral.

Los aminoácidos son los nutrientes que conforman las proteínas. De todos ellos, algunos son esenciales (los tenemos que aportar a través de la alimentación) y entre ellos está el triptófano.

El metabolismo del triptófano es complejo y requiere de una cantidad adecuada de vitamina B6 y magnesio para desempeñar su función. El aporte de vitamina B6 o piridoxina es imprescindible para el metabolismo de los aminoácidos, así como para la conversión de triptófano en niacina (vitamina B3).

El triptófano está presente, sobre todo, en los alimentos de origen animal. Por lo tanto, las principales fuentes son huevos, leche, pescados y carnes.

Propiedades:

El triptófano, pues, como aminoácido esencial que es, es necesario para que el organismo elabore sus propias proteínas.

Además, si seguimos una alimentación variada y nuestro organismo tiene todos los nutrientes necesarios para el proceso metabólico, las neuronas lo utilizan para producir serotonina, un mensajero químico que, entre otras funciones corporales, favorece la relajación, y para elaborar vitamina B3.