Glosario: I

Inositol

El inositol es una sustancia considerada una vitamina del complejo B, aunque no cumple estrictamente con las características de una vitamina. Interviene en la transmisión del impulso nervioso y en la función cerebral.

Forma parte de los tejidos del cuerpo, en animales se concentra en los fosfolípidos y en vegetales se relaciona con el ácido fítico. Podemos encontrar inositol en alimentos tales como leche, carnes, vísceras, cereales integrales, cítricos, judías y nueces.

Propiedades:

El inositol es una sustancia presente en las membranas celulares de nuestro organismo, como componente de algunos fosfolípidos, por lo que se podría decir que tiene una función estructural. Se considera una sustancia importante para el crecimiento y la sobrevivencia de la célula.

Participa en la transmisión de impulsos nerviosos, por ello se sugiere que es importante para la función correcta del sistema nervioso y en los procesos de señalización. Se sugiere, también, que el inositol favorece la sensibilidad del cuerpo a la serotonina, sustancia que se relaciona con un sueño saludable, con un estado de ánimo estable, con la neurotransmisión, con la movilidad gastrointestinal, con la hemostasis y con la integridad cardiovascular.

Precauciones: no se recomienda tomar inositol en forma de complemento alimenticio en personas que tienen déficit de atención y desorden hiperactivo, así como embarazadas y mujeres en situación de lactancia.

Inulina
Chicorium intybus

La inulina es un tipo de fibra dietética, de tipo soluble, que regula el tránsito intestinal, tiene un efecto prebiótico y ejerce un efecto saciante.

La inulina es un tipo de fibra que se encuentra en varias especies vegetales. Para su uso en complementos nutricionales, la inulina suele extraerse de la raíz de la achicoria (Chicorium intybus) aunque también se encuentra de forma abundante en cebollas, ajos y espárragos. Como todas las fibras en general, la inulina no puede ser digerida completamente por nuestro sistema digestivo, y es precisamente este hecho el que le otorga efectos beneficiosos. La inulina, una vez ingerida, se descompone en fructooligosacáridos y oligofructosa por acción de las enzimas digestivas presentes en el intestino delgado. No puede ser absorbida por el cuerpo para obtener energía, pero cumple otras funciones.

Propiedades:

La inulina tiene un efecto saciante, ya que al ser una fibra soluble, en presencia de líquido forma un gel que induce una sensación de plenitud. Este efecto la hace indicada como complemento en dietas para la pérdida de peso en las que se requiera reducir la ingesta.

Esta fibra resulta especialmente beneficiosa para la salud digestiva, ya que regula el tránsito intestinal por su suave efecto laxante. Además, los fructooligosacáridos de la inulina tienen un efecto prebiótico reconocido, es decir, ayudan al mantenimiento de una flora intestinal saludable estimulando el crecimiento de bacterias beneficiosas (bifidobacterias y lactobacilus). La flora intestinal contribuye también a regular las evacuaciones, pero además, parece estar relacionada con una mejor respuesta inmunológica. Por lo tanto, los complementos con inulina pueden ayudar también a cuidar el sistema digestivo de forma global.

La inulina refuerza la biodisponibilidad de los minerales (calcio, magnesio…) y, además, tiene un efecto ligeramente hipoglucemiante y podría ayudar a regular los lípidos sanguíneos como el colesterol o los triglicéridos.

Isoflavonas de soja

Las isoflavonas son fitoestrógenos, sustancias vegetales que, una vez en el cuerpo, tienen actividad biológica y modulan la acción de los estrógenos. Se utilizan tradicionalmente para regular los cambios hormonales en la menopausia y mejorar sus síntomas, como por ejemplo los sofocos.

Durante la menopausia se produce un descenso de los niveles de hormonas sexuales, especialmente de estrógeno. Esta hormona, además de regular el ciclo reproductivo, tiene un efecto protector frente a trastornos cardiovasculares y se asocia a una mayor salud ósea. En la menopausia, al reducirse el nivel de estrógenos, se pierde esta protección y aparecen síntomas (sofocos, sudoración) que menguan la calidad de vida de las mujeres que los experimentan.

Propiedades:

Las isoflavonas de soja son capaces de unirse a los receptores estrogénicos del organismo y ejercer una actividad similar, de manera que, ante un descenso de estrógenos, logran mitigar algunos aspectos ligados al cambio hormonal. Por ello, las isoflavonas de soja han mostrado su efectividad en tratamiento natural de algunos síntomas y signos propios de la menopausia.

Las isoflavonas de soja pueden ayudar a reducir los sofocos y exceso de sudoración que experimentan algunas mujeres durante los primeros años de la menopausia.

Además, parecen reducir ligeramente el riesgo cardiovascular, reduciendo ligeramente el colesterol total y mejorando el equilibrio entre colesterol HDL “bueno” y LDL “malo”. Como se ha dicho, los estrógenos ofrecen una protección cardiovascular que se pierde con la menopausia, por lo que esta propiedad de las isoflavonas sería especialmente interesante.

La salud ósea también se ve afectada durante la menopausia. Las isoflavonas de soja han mostrado ser útiles para reducir la osteoporosis posmenopáusica y mejorar la densidad ósea.

Precauciones: las personas en tratamiento farmacológico con tiroxina o tamoxifeno, o con antecedentes de cáncer de mama estrógeno-dependiente deben consultar con un profesional sanitario. Contraindicada en embarazo.