Glosario: F

 

Faseolamina
Phaseolus vulgaris

La faseolamina es una glucoproteína contenida en las vainas de judías (Phaseolus vulgaris). Se le atribuye la propiedad de reducir la absorción de carbohidratos, por lo que se utiliza como complemento en las dietas de pérdida de peso.

 Durante el proceso digestivo, los nutrientes que contienen los alimentos pasan por diversos procesos que los convierten en absorbibles para el cuerpo. Una vez absorbidos, son utilizados para la obtención de energía, reparación de tejidos y otras funciones biológicas. Las enzimas digestivas son las encargadas de romper las sustancias en partículas más pequeñas que puedan ser absorbidas y, por lo tanto, su labor es esencial durante la digestión. Para cada tipo de nutriente existe una enzima específica, que es segregada por los órganos del sistema digestivo.

La faseolamina es capaz de intervenir en este proceso, disminuyendo la absorción de los carbohidratos e impidiendo que una parte sea usada como fuente de energía.

Propiedades:

La faseolamina tiene capacidad inhibitoria de la α-amilasa, que es la enzima responsable de la digestión de los carbohidratos. Disminuyendo la acción de esta enzima, una parte de los carbohidratos no podrán ser degradados a partículas más pequeñas y, por lo tanto, no serán absorbidos y se eliminarán. Los estudios realizados en  pacientes con sobrepeso han mostrado que, gracias a este efecto, la suplementación con faseolamina consigue una reducción de peso corporal, masa grasa y grosor del tejido adiposo, aunque es necesario realizar más estudios para corroborar su eficacia. En consecuencia, la faseolamina está indicada como complemento en dietas para la pérdida de peso.

Asimismo, algunos estudios piloto muestran un descenso en las concentraciones de insulina y glucosa en sangre en pacientes diabéticos tras la toma de faseolamina. También se ha observado un descenso en el nivel de triglicéridos, lo que podría contribuir a la salud cardiovascular.

Precauciones: a dosis altas, puede aparecer diarrea en los primeros días del tratamiento, seguramente debido a cambios en la flora intestinal.

Fosfatidilserina

La fosfatidilserina es una sustancia perteneciente al grupo de los fosfolípidos. Se encuentra distribuida por todo el organismo, pero una gran mayoría se concentra en el cerebro.

Se encuentra en alimentos de origen animal como los lácteos, las carnes o el pescado principalmente, pero también en otros de origen vegetal como la soja.

Propiedades:

La fosfatidilserina tiene una función estructural en el organismo, pues es un compuesto presente en las membranas celulares. Participa en el mantenimiento de la fluidez de ésta y otorga capacidad antioxidante a la célula. También está involucrada en distintos procesos de señalización. Finalmente, la fosfatidilserina puede participar en la apoptosis celular (muerte programada de la célula) modificando su posición en la membrana.

Dada su elevada concentración en el cerebro, la fosfatidilserina se relaciona con la correcta salud de esta zona de nuestro cuerpo. Se sugiere que esta sustancia facilita la actividad de proteínas de señalización y de receptores cruciales para la supervivencia neuronal, diferenciación y transmisión sináptica. Además, tiene la capacidad de aumentar la síntesis de catecolaminas (neurotransmisores) y es un precursor de la colina, sustancia fundamental para la síntesis de acetilcolina, sustancia capaz de enviar señales entre las neuronas de nuestro organismo.

Fósforo

El fósforo es un mineral necesario para el buen funcionamiento del organismo. Se encuentra en los huesos junto al calcio, formando parte de los fosfolípidos de las membranas celulares y de las moléculas de ATP.

Representa el 1% del peso corporal siendo el segundo mineral más abundante después del calcio. Está presente en todas las células de nuestro cuerpo, especialmente en huesos y dientes. Se encuentra en grandes cantidades en alimentos proteicos como carnes, pescados, huevos y leche.

Propiedades:

El fósforo es un componente de las moléculas de ATP, que son imprescindibles en la obtención de energía para el correcto funcionamiento de todos los procesos que se dan en el organismo.

Además de participar en el metabolismo energético, el fósforo participa de la formación de ácidos nucleicos, esto son ADN y ARN.

Por otro lado, desenvuelve un papel fundamental en la formación de huesos y dientes junto al calcio y, también, desempeña una función estructural, pues forma parte de los fosfolípidos de las membranas celulares, siendo estos los componentes mayoritarios de éstas.

También ayuda al mantenimiento y normal funcionamiento de los vasos sanguíneos y los músculos.

Fructooligosacáridos

Los fructooligosacáridos son hidratos de carbono que nuestro organismo es incapaz de digerir, por lo que se consideran una fibra alimentaria. Estructuralmente son polímeros de fructosa unidos de manera lineal o ramificada.

Se encuentran en alimentos como las verduras, las frutas y los cereales: espárragos, ajo, cebolla, puerro, plátano, cebada o trigo, destacando alimentos como la achicoria y la alcachofa.

Propiedades:

Los fructooligosacáridos son considerados sustancias prebióticas, esto es, que promueven la actividad y el crecimiento de especies beneficiosas de nuestro tracto gastrointestinal de manera selectiva. Favorece el crecimiento de bifidobacterias y bacterias lácticas, que son beneficiosas para el organismo. Estas bacterias son las que componen nuestra flora intestinal que, cuando se encuentra en buen estado, ayuda a tener un tránsito correcto y se relaciona con una mejor respuesta inmunitaria.

Los fructooligosacáridos se asocian a una mejor absorción intestinal de ciertos nutrientes como calcio, magnesio, cobre, zinc o hierro. Además, puede contribuir a evitar el estreñimiento, pues ayuda a una mejor formación del bolo fecal y favorece la motilidad intestinal.

También se relaciona con un papel en el metabolismo lipídico. Se le otorga la capacidad de disminuir los niveles de triglicéridos en condiciones normales, y los niveles de colesterol en personas con hiperlipidemia.

Finalmente, debido al proceso de fermentación que se da en el intestino en relación  a los fructooligosacáridos, se sugiere que estos compuestos pueden afectar al epitelio intestinal favoreciendo el desarrollo de la mucosa y aumentar la resistencia a patógenos fortaleciendo el mecanismo de barrera intestinal.

Fructosa

La fructosa es un tipo de carbohidrato, también conocidos como azúcares. Dentro de este grupo, la fructosa se clasifica como un monosacárido, es decir, como un hidrato de carbono simple formado por una sola unidad de azúcar (al igual que la glucosa y la galactosa).

La fructosa, del mismo modo que la glucosa, se distribuye ampliamente en la naturaleza, y se absorbe en el duodeno y en el yeyuno.

Este monosacárido se encuentra principalmente en frutas. Algunas como la uva, la cereza, la pera o la manzana contienen un alto contenido en fructosa (7-8%), mientras que la presencia de fructosa en las fresas y el melocotón está alrededor de un 1-3%..

Propiedades:

Al ser un hidrato de carbono, la fructosa es un nutriente calórico que aporta 4 calorías por gramo. Se puede comprar en forma de granulado, al igual que la sacarosa, para poder ser utilizado como azúcar de mesa. Se trata, pues, de un producto natural que, por su intenso sabor dulce (más poder endulzante que el azúcar), requiere menos cantidad a la hora de endulzar los alimentos.

El consumo de alimentos que contienen fructosa conduce a un menor aumento de glucosa en sangre en comparación con los alimentos que contienen sacarosa o glucosa. Por eso, también se emplea en productos para personas que tienen diabetes, ya que, tras su ingesta, no se producen elevaciones tan bruscas del azúcar en sangre.

Precauciones: Las personas diabéticas, igualmente, tienen que controlar el consumo de cualquier azúcar simple según su pauta medicinal. Además, hay personas que sufren de intolerancia hereditaria a la fructosa, lo que se conoce con el nombre de fructosemia.

Fucus
Fucus vesiculosus

El fucus es un alga marina que se utiliza en muchos países asiáticos como alimento y, también, como producto medicinal por su efecto saciante y remineralizante. 

Posee un alto contenido en minerales, especialmente de yodo (elemento capaz de actuar sobre la glándula tiroides y estimular el metabolismo) pero también de cloro, sodio, potasio, hierro, fósforo, magnesio, cobre, silicio, zinc o cobalto. Su contenido en minerales le confiere un efecto remineralizante.

También contiene algina, una fibra capaz de absorber una gran cantidad de agua, y manitol, un hidrato de carbono al que se le atribuyen propiedades terapéuticas.

Propiedades:

El fucus tiene un poder saciante, gracias a la presencia de alginina. Esta fibra tiene la capacidad de absorber agua, por lo que en presencia de líquido suficiente, la alginina se hincha y forma un gel en el tracto digestivo que promueve la sensación de saciedad. El fucus está, por lo tanto, indicado en personas que necesiten una ayuda para controlar el apetito, como por ejemplo, en dietas para la pérdida de peso.

Por otro lado, el manitol le otorga propiedades laxantes y diuréticas, por lo que el fucus puede ser útil en dietas depurativas y para regular el tránsito intestinal.

Por su contenido en yodo y otros minerales, presenta un efecto remineralizante. El yodo, además, actúa sobre la glándula tiroides estimulando el metabolismo, por lo que puede favorecer la pérdida de peso.

Precauciones: por su elevado contenido en yodo, las personas con antecedentes de problemas de tiroides deben abstenerse del consumo de fucus sin supervisión médica.