Glosario: D

Diente de león
Taraxacum officinale Weber

El diente de león es una planta tradicional utilizada tradicionalmente como diurético, depurativo hepático y laxante suave.

Es una hierba vivaz sin tallo, con hojas dentadas en los bordes a las que debe su nombre. El fruto, cuando está maduro, se convierte en una esfera plumosa característica, que facilita la dispersión de las semillas con el viento.

Los principios activos del diente de león se encuentran en las raíces, el rizoma y las hojas secas. Entre sus componentes destaca su contenido en sales minerales, especialmente potasio.

Propiedades:

Las hojas desecadas del diente de león activan la eliminación urinaria, lo que le confiere propiedades diuréticas indicadas en caso de retención de líquidos, infecciones urinarias leves o prevención de arenillas renales. Las plantas diuréticas como el diente de león se emplean también como tratamiento complementario de las enfermedades reumáticas.

Las hojas y la raíz del diente de león poseen también una acción colagoga, es decir, estimulan la expulsión de la bilis. Debido a ello, esta planta también está indicada en caso de trastornos de la digestión (digestiones pesadas, dispepsia) o cuando se requiera estimular la función hepática o de la vesícula biliar.

Otros usos tradicionales del diente de león incluyen su uso como laxante suave, en el tratamiento de eccemas y afecciones cutáneas, gota y como remedio contra la falta de apetito y las digestiones lentas.

Precauciones: está contraindicado en el caso de obstrucción de las vías biliares.