Conéctate con tu parte espiritual y ¡vive en armonía y paz!

Presentamos las maneras que tienes para conectar con tu parte espiritual y poder vivir así en armonía y paz.

Mantenernos conectados a nuestra parte espiritual es importante para poder vivir de manera plena, en armonía y paz. Te presentamos algunos consejos para reconectarte. Verás que, en cuanto empieces a aplicarlos, ¡tu vida se rodeará de tranquilidad y energía positiva!

Todos nacemos conectados a nuestra parte espiritual, pero el ruido de la vida a medida que vamos creciendo hace que nos desconectemos. Este desdoblamiento que se produce en nuestro ser puede ser el causante de estragos emocionales, por una mala gestión de las emociones. Para tomar consciencia de nuestras necesidades e inquietudes y poder darles respuesta antes de que se desborden, te proponemos algunas pautas que ayudan a devolver a tu espíritu a su camino.

Consejos para conectar con tu parte espiritual

Aprende a convivir con emociones

Las emociones son las reacciones psicológicas que se producen frente a estímulos cuando percibimos un objeto, situación, recuerdo… Muchas veces no somos capaces de entenderlas o de escucharlas y las evitamos. Evitamos llorar si algo nos emociona porque estamos en público, o evitamos mostrar nuestro enfado ante nuestro jefe por miedo a reprimendas. Esas emociones deben salir, debemos escucharlas: ¿por qué me emociono? ¿por qué me estoy enfadando? Si las escuchamos y las dejamos hablar, nos explicarán muchas cosas acerca de nosotros. Y lo más importante: aprenderemos a manejarlas sin evitarlas. No podemos esconderlas, pero podremos no sentirnos incómodos y dejar que se expresen con naturalidad y comprensión.

Esto nos hace conscientes. Si no sentimos emociones, estamos muy desconectados. Si las sentimos, pero no las expresamos, también. Pero si las sentimos, las dejamos expresar y las entendemos, somos conscientes de nuestro presente, de nuestra situación. La consciencia es una pauta importante para reconectarnos a nuestra espiritualidad.

No odiar a nuestros enemigos

Todos tenemos entre nuestro círculo de personas cercano, algunas de éstas que no sabemos por qué, pero no nos acaba de caer bien. Nos molestan sus actitudes, o su manera de expresarse o de ser. Estas personas están ahí para enseñarnos algo. No debemos odiarlas, debemos escucharlas, observarlas: tienen una lección para nosotros. Quizás son el reflejo de algo que nosotros siempre hemos querido hacer, pero hemos reprimido. No quiere decir que nos hagamos íntimos amigos, pero sí que aprendamos qué es lo que ellas tienen que tanto nos molesta, porque seguramente estemos ante una emoción, deseo o necesidad nuestra escondida o no expresada.

Ser empático

Esto es saber ponerse en la piel de los demás. No es un trabajo fácil, pero saber vivir una realidad ajena a la nuestra nos ayuda a ser más justos por comprender a la persona desde otra perspectiva. Nos hace respetables, mejora nuestra autoestima y nuestro aprendizaje y nos aporta más paciencia para cualquier situación que se nos presente en la vida. La empatía nos libera de juicios previos que nos intoxican. De esta manera nos sentimos libres, relajados, tranquilos.

Aplicar nuestra comprensión y ofrecer nuestro servicio

Comprender a los demás y ser compasivo cuando alguien pasa por algo que nosotros ya hemos pasado y comprendido, nos brinda la oportunidad de poder ayudar a esa persona con nuestra experiencia. Y cuando se ofrece ese servicio, cuando se da lo mejor que uno tiene en sí mismo sin necesidad de retorno, se recibe una satisfacción muy profunda, que es la mayor de las recompensas que recibe el ser humano, porque es un valor muy gratificante.

Dar es una manera de fortalecernos emocionalmente, es una manera de expresar nuestros sentimientos y nos hace sentir valiosos e importantes por la reacción de felicidad y alegría que provocamos en los demás gracias a nuestra ayuda.

Meditar

Sin duda es el momento en el que conseguimos acallar las voces que nos distraen e intentan desconectarnos de nuestro yo más profundo. Meditar ayuda a situarnos en el presente. A tomar consciencia de nuestras emociones, sentimientos y pensamientos. Nos libera de las preocupaciones del día a día, nos relaja y nos ayuda a desarrollar la consciencia de unidad con el todo.

Rodearte y reconectar con la naturaleza

Volver al origen, cuidarla, sentir el sol, la brisa, oler la hierba, el campo, tocar los árboles, andar descalzo sobre la arena, escuchar las olas… es una forma de las más naturales de recargar la energía.

Seguir una alimentación equilibrada

Nuestro cuerpo se nutre de lo que le damos para comer. Cuanto más cuidada sea nuestra alimentación, mejor cuidados estarán los cimientos. Sentirnos bien nos hará sentir en armonía y paz y favorecerá que todo fluya de manera positiva.

Vivir en armonía y paz es fácil si aplicamos estas pautas en nuestro día a día. ¡Nota la tranquilidad en tu interior! 😉