10 trucos para preparar tus defensas para el frío

Tal como dicta el refrán, “prevenir es mejor que curar”, y ahora que se acerca el frío, hay que poner a punto nuestras defensas para que podamos disfrutar al máximo de un invierno sin resfriados. ¿Podemos hacer algo para tener estas defensas preparadas? ¡Claro que sí! Vamos a ver unos consejos que van a ayudarte a conseguirlo.

Además de abrigarse, hay que cuidarse.

No está de más recordar que cuando se acerca el frío hay que adecuar la ropa a la temperatura que nos rodea. A veces, es difícil acertar: salimos a la calle y hace frío, entramos en el autobús y hace calor… Estos cambios de temperatura que hacen tambalear a nuestras defensas son responsables de la mayoría de los resfriados que sufrimos. Para evitarlo: pon en práctica estos consejos y… ¡que el frío no te paralice!

  • Llevar una buena alimentación. Un buen plan alimenticio debe estar adecuado al momento de la vida en el que nos encontramos, a la estación del año que vivimos. Aprovecha las frutas y verduras de temporada: la naturaleza es sabia y nos ofrenda lo mejor en cada momento, así que ¡utilicémoslo!
  • Hacer ejercicio. Practicar actividad física de manera regular va a mantener el organismo activo y esto permite una mejor recuperación. ¡Con el deporte son todo beneficios!
  • Vitaminas y minerales. Asegúrate que ingieres la cantidad necesaria de estos micronutrientes tan importantes para las defensas: aumenta la cantidad de fruta y verdura de tu alimentación, ¡nutre tus defensas!
  • Descansar bien. Es primordial descansar pues el cuerpo necesita estas horas en las que aprovecha para recuperarse. De lo contrario, si sometemos al cuerpo al extremo, las defensas se ven alteradas y es más fácil que puedan fallar. No hay excusa, ¡a dormir pronto!
  • Aprovechar la luz natural. Aunque con la llegada del otoño e invierno los días parecen más fríos, lo cierto es que ese sol lejano aún sigue aportándonos su mayor beneficio. Tomar el sol en la cara y manos cada día, nos ayuda a sintetizar la vitamina D. Recuerda que las defensas deben estar nutridas para que se mantengan activas, y esta es una forma de hacerlo.
  • Relajarse. Todos sabemos que evitar el estrés a veces no es posible, pero concédete unos minutos de calma al día: practica un poco de meditación o aprovecha para hacer algunos estiramientos en los que desconectes del ruido mental. Esto hará que tomes conciencia sobre ti, sobre tu cuerpo, y permitirás a tu organismo volver a la calma. ¡Démonos unos minutos al día!
  • Controlar el peso. Por salud, es importante mantener un peso adecuado ya que, si estamos por encima o por debajo, estamos activando algunas rutas que para nuestro organismo pueden resultar forzadas. Y todo lo que sea cansar al organismo, supone una bajada de defensas. Si sigues una alimentación saludable, ¡no hay de qué preocuparse!
  • Evitar hábitos tóxicos. Hay que prescindir o disminuir el consumo de sustancias nocivas para la salud, como fumar, beber alcohol… porque tienen un efecto negativo sobre nuestras defensas, pero sobre todo porque afectan negativamente a nuestro estado general de salud.
  • Mejorar tu salud intestinal. En nuestro intestino albergan muchísimas bacterias beneficiosas para nosotros que actúan como barrera frente agentes patógenos externos que pueden llegar a través de la comida o ambiente. Para mantener esta barrera a tono, aumenta el consumo de fibra (cereales integrales, frutas, legumbres y verduras) e incorpora alimentos probióticos como leches fermentadas y yogures.
  • Complementar la alimentación. A veces, por muy bien que lo hagamos o porque nuestro nivel de energía es inferior a lo normal, no logramos mantenernos con la fuerza adecuada para evitar caer enfermos. Por eso es importante contar con complementos alimenticios como la Jalea Real  o el Própolis y Jalea Real + Equinácea.

 

Prevenir será el primer paso. El siguiente será: ¡disfrutar de esta estación del año! 🙂

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